El informe PISA 2025, publicado en septiembre de 2026, deja una alerta clara: los resultados educativos siguen bajando de forma generalizada. La media de la OCDE registra los resultados más bajos de la historia de PISA en lectura, matemáticas y ciencias, y España obtiene también los peores resultados desde que participa en la evaluación.
La OCDE alerta de que este descenso sostenido, que afecta incluso a algunos de los sistemas educativos con mejores resultados, va más allá del impacto de la pandemia y apunta a problemas más profundos en los aprendizajes. De Cataluña no disponemos de datos representativos en esta edición.
¿Qué primeras conclusiones podemos extraer del informe PISA 2025?
Más allá de los rankings y grandes titulares, ¿qué nos dice PISA 2025 sobre el estado de los aprendizajes? Destacamos seis ideas clave.
1. Los datos de PISA 2025 por Cataluña no tienen representatividad
Lo primero que hay que decir sobre los resultados de PISA 2025 es también lo más importante: los datos de Cataluña no son representativos por el error en la muestra. No permiten afirmar que la situación ha mejorado, ni sostener que ha empeorado. Cualquier lectura sea triunfalista o tremendista construida a partir de estos resultados parte de unos datos que no permiten realizar esta interpretación.
«Es importante no considerar los resultados que se han hecho públicos de Cataluña como interpretativos de la realidad del país. Nos induciría a hacer consideraciones erratas. Es como si, de hecho, no tuviéramos muestra», explica Francesc Pedró, codirector del Anuario de la Educación 2026 de Equitat.org.
La educación en Cataluña lleva desde hace años en una situación muy delicada. Con resultados bajos que no remontan, unas desigualdades profundas que se enquistan y una desconfianza hacia la escuela que impide encauzar una salida a esta situación.
Y por eso es necesario ser rigurosos y hablar sobre datos reales y evidencias fundamentadas. Y, como dice la OCDE en el mismo informe y como afirmó la Agencia de Evaluación y Prospectiva, la muestra no es representativa y no deben utilizarse estos datos para realizar análisis de los niveles de los aprendizajes del alumnado catalán.
«No sabemos qué nos habría dicho PISA en Catalunya, pero nada hace pensar que nos habría dado buenas noticias porque no hemos hecho nada diferente», asegura Mònica Nadal, directora de investigación de Equitat.org. «No necesitamos PISA 2025 para poder tomar ninguna decisión, el sistema educativo catalán está ampliamente diagnosticado y sabemos los problemas que tenemos», según Nadal.
2. La OCDE alerta de un bajón generalizado
Los resultados de PISA 2025 muestran una caída generalizada de los resultados educativos. En la última década, la media de la OCDE perdió 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas, mientras que en ciencias la caída fue más moderada, de 7 puntos. Como referencia, la OCDE estima que 20 puntos equivalen aproximadamente a un año de aprendizaje.
El bajón, además, ya había comenzado antes de la pandemia en muchos países, lo que apunta a problemas más profundos y persistentes de los sistemas educativos. La OCDE señala, entre los factores que pueden contribuir a explicar esta tendencia, los cambios en los hábitos de lectura, las distracciones digitales y el aumento del absentismo.
La situación es especialmente preocupante en lectura, no sólo porque es la competencia que más retrocede, sino porque es una habilidad fundamental para el aprendizaje en el resto de áreas y, por tanto, para el éxito educativo de los niños, niñas y jóvenes.
3. España, los peores resultados de la historia
El bajón también es especialmente intenso en España. Desde 2015, los resultados han caído 45 puntos en lectura y 29 en matemáticas, un descenso superior al de la media de la OCDE, que ha perdido 28 y 22 puntos, respectivamente. En 2025, el alumnado español obtiene 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, por debajo de la media de la OCDE en las tres competencias.
La caída también se traduce en más alumnado con dificultades: respecto a 2015, la proporción de estudiantes que no alcanzan el nivel mínimo de competencia ha aumentado 15 puntos porcentuales en lectura, 11 en matemáticas y 6 en ciencias.
España no sólo tiene un problema de alumnado que se queda atrás, sino que también tiene pocos alumnos que alcanzan los niveles más altos. Ésta es una característica del sistema educativo español: la OCDE constata que España tiene menos alumnos excelentes que la media OCDE.
4. Los resultados del alumnado acomodado caen más que los del alumnado vulnerable
Una de las conclusiones más relevantes de PISA 2025 es que, en el conjunto de la OCDE pero especialmente en España, la caída de los resultados ha sido más pronunciada entre el alumnado de nivel socioeconómico alto que entre el alumnado más vulnerable.
«El bajón en los países de la OCDE no se ha producido por causa de los alumnos más vulnerables, sino que donde se ha notado más ha sido en los alumnos social y económicamente más aventajados», explica Francesc Pedró, codirector del Anuario de la Educación 2026 de Equitat.org.
En España, entre 2022 y 2025, el cuartil más acomodado ha perdido 33 puntos en lectura, aproximadamente el doble que los otros grupos sociales, y 24 puntos en matemáticas, más del doble que el alumnado más vulnerable. En ciencias, la caída es 12 puntos. Es importante el matiz: no hablamos necesariamente de los alumnos con mejores resultados, sino de los que proceden de familias con una situación socioeconómica más favorable.
Sin embargo, esto no significa que las desigualdades educativas hayan desaparecido: siguen siendo extremadamente importantes. El origen socioeconómico todavía condiciona fuertemente los resultados educativos: el alumnado más acomodado ha sufrido un mayor descenso, especialmente en comprensión lectora, pero sigue obteniendo resultados considerablemente superiores a los del alumnado más vulnerable. Dicho de otro modo: los primeros han caído más, pero siguen más arriba; los segundos han caído menos, pero siguen más abajo.
La distancia entre unos y otros sigue siendo muy grande. En ciencias, por ejemplo, la diferencia de resultados entre el alumnado de los extremos socioeconómicos alcanza los 77 puntos en España, el equivalente a más de tres cursos escolares. En la media de la OCDE, la brecha es aún mayor y alcanza los 85 puntos. Es decir, que los resultados del alumnado acomodado hayan caído más no significa que se haya corregido la desigualdad educativa de partida.
«Tenemos casi una cuarta parte de la población infantil en riesgo de pobreza, lo que afecta a los resultados educativos»
«Tenemos casi una cuarta parte de la población infantil en riesgo de pobreza, y esto afecta a los resultados educativos. Con soluciones estrictamente educativas no conseguiremos mejorar los resultados. Hay que mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas para mejorar también sus condiciones de educabilidad”, según Elena Sintes, jefe de proyectos de investigación de Equitat.org.
Ésta es una de las conclusiones más destacadas de PISA 2025 y refuerza la necesidad de políticas de equidad que permitan elevar los aprendizajes, especialmente entre el alumnado que parte de situaciones más desfavorecidas.
5. El bajón es especialmente preocupante en lectura
PISA 2025 señala un problema especialmente preocupante en la comprensión lectora del alumnado de 15 años, tanto en España como en el conjunto de la OCDE.
El descenso es especialmente significativo en las tareas que implican textos largos y procesos cognitivos más complejos, como evaluar y reflexionar sobre lo que se lee o recordar e integrar información procedente de diversas fuentes. La OCDE apunta a que esta tendencia podría estar relacionada con una menor capacidad o disposición del alumnado para mantener la atención en tareas de lectura exigentes.
La comprensión lectora no es sólo una competencia de las materias de lengua y puede explicar el descenso también en otras materias: es una habilidad transversal necesaria para seguir aprendiendo y comprender textos y enunciados en áreas como las matemáticas, las ciencias o las ciencias sociales.
«Cuanto más lees, más capaz eres de entender las cosas que lees y los textos más complejos y profundos. Y cuando hablamos de leer no es sólo leer literatura o el placer en la lectura, estamos hablando de leer todo tipo de textos», desarrolla Mònica Nadal, directora de investigación. «La comprensión lectora abarca muchos ámbitos de la vida y si no se entrena, y tenemos mucha evidencia de que en nuestro sistema educativo se entrena poco, se va perdiendo», añade.
«Las pantallas, las redes sociales y el scroll infinito pueden estar reduciendo la capacidad de concentración necesaria para la lectura profunda»
La competencia lectora ha quedado muy afectada por el hecho de que cada vez más las redes sociales nos educan a prestar atención cambiante de tema muy rápidamente.
«Las pantallas, las redes sociales y el scroll infinito pueden estar reduciendo la capacidad de concentración necesaria para la lectura profunda», defiende Elena Sintes.
Es necesario reconstruir las condiciones que hacen posible la lectura profunda: tiempo protegido para trabajar textos largos y complejos en todas las materias, asistencia regular, menos interrupciones y distracciones, y aulas donde el alumnado pueda sostener el esfuerzo cognitivo.
«Es especialmente preocupante que se observen descensos importantes y significativos en los resultados de las tareas de lectura, que son más esenciales en el mundo actual de la inteligencia artificial: habilidades como evaluar la información, reflexionar críticamente e integrar evidencias procedentes de diversas fuentes, que requieren una lectura atenta y una capacidad de atención sostenida», desarrolla el informe de la OCDE.
«Debemos garantizar que los niños y niñas salen de la primaria con las competencias de comprensión lectora bien consolidadas, y ya vemos cuando terminamos la primaria que hay muchos niños y niñas que tienen un nivel de comprensión lectora muy bajo. Si no se ha consolidado en la primaria una competencia instrumental como la comprensión lectora, unos sólidos fundamentos, estas dificultades se arrastran a la secundaria», explica Mònica Nadal, directora de investigación de Equitat.org.
No sólo se trata de leer literatura, sino de ser capaz de entender, interpretar, relacionar y valorar textos cada vez más complejos. También en materias como ciencias, biología, geología, historia o matemáticas es necesario dedicar tiempo a la lectura pausada y trabajar con textos diversos.
«En nuestro país tenemos una baja cultura lectora»
Este reto tiene una fuerte dimensión social. Nadal afirma: «En nuestro país tenemos una baja cultura lectora. En nuestro entorno hay mucha gente que no lee. Hay muchos adultos que nunca leen, y muchas casas donde no hay libros. Por eso es tan importante promover la lectura entre todos y garantizar que en la escuela se lee mucho y que hay muchas excusas para leer.»
Los hábitos lectores y las oportunidades de leer son desiguales fuera de la escuela. Por eso es necesario garantizar que todos los niños y adolescentes, independientemente de su entorno familiar, encuentren en la escuela tiempo, textos, bibliotecas y oportunidades para leer de manera habitual. Sólo así los chicos y chicas le darán valor y saldrán a los 15 años con la competencia de comprender lo que leen.
6. Hay una crisis de atención y lectura profunda
PISA 2025 pone sobre la mesa un problema creciente de atención y lectura profunda: nuestra capacidad de prestar atención y lectura repuesta ha disminuido. El alumnado muestra más dificultades frente a tareas que requieren una lectura esmerada, reflexión y atención sostenida, mientras aumentan las respuestas rápidas, superficiales e incorrectas.
La OCDE apunta que los cambios en la forma en que consumimos información pueden estar relacionados con esta tendencia. El entorno comunicativo fuerza a mensajes muy cortos, ideas muy simples y muy vacías. En un mundo muy acelerado, bombardeados constantemente de muchas informaciones e imputs y nuestra capacidad de prestar atención y lectura repuesta ha disminuido.
«Nos hemos acostumbrado a un consumo de información y conocimientos muy cortos, superficiales, sin esfuerzo, muy inmediatos, que capturan la atención, y esto debilita nuestra capacidad cognitiva para entender cosas complejas», explica Nadal.
Hay una lucha por captar la atención de los jóvenes, y es evidente que las pantallas salen con mucha ventaja respecto a la cultura escolar tradicional.
“Hay que invertir mucho más en promover la pasión por la lectura y acompañar a los alumnos en el desarrollo de sus competencias digitales”
“Però la paradoxa és que les prohibicions no són el camí: el que cal fer justament és acompanyar els alumnes en el descobriment i la formació de les competències digitals que els han de permetre sobreviure en unes societats cada vegada més marcades per la intel·ligència artificial”, defensa Francesc Pedró. “Per una banda cal invertir molt més en promoure la passió per la lectura, i per l’altra acompanyar els alumnes en el desenvolupament de les seves competències digitals”, afegeix.
«Pero la paradoja es que las prohibiciones no son el camino: lo que hay que hacer justamente es acompañar a los alumnos en el descubrimiento y la formación de las competencias digitales que deben permitirles sobrevivir en unas sociedades cada vez más marcadas por la inteligencia artificial», defiende Francesc Pedró. «Por un lado hay que invertir mucho más en promover la pasión por la lectura, y por otro acompañar a los alumnos en el desarrollo de sus competencias digitales», añade.
«En Nueva York han decidido abiertamente prescindir de la IA durante toda la escuela primaria, y seguramente es una buena decisión»
Pedró desarrolla: «La función de la educación es preparar a los jóvenes para vivir en el mundo que les ha tocado. Por lo tanto, yo no defendería la desconexión total, quizás acabar con toda la presencia digital no es el buen camino. El buen camino es modularlo y acompañar a los alumnos. Lo que no aprendan en la escuela difícilmente lo aprenderán en otro lugar. Pero hay que modular mucho la presencia de las cosas. En Nueva York, por ejemplo, han decidido abiertamente prescindir de la IA durante toda la escuela primaria, y seguramente es una buena decisión.”


