«Aislar a una parte del alumnado no mejorará los resultados»

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Linda Darling-Hammond es directora de conocimiento del Learning Policy Institute, profesora emérita de Stanford Graduate School of Education y presidenta del California State Board of Education. A lo largo de su trayectoria ha asesorado a gobiernos y administraciones educativas locales, estatales y federales, y ha trabajado especialmente sobre la relación entre equidad, calidad de la enseñanza, profesionalización docente, financiación educativa, reforma escolar y oportunidades de aprendizaje.

En el marco de las jornadas Reivindicamos la educación, del Anuario de la Educación 2026, organizadas por la Fundación Equitat.org, conversa con la periodista Laura Aznar sobre qué puede hacer el sistema educativo ante las desigualdades y cómo se pueden impulsar políticas que combinen equidad y calidad.

“Cuando empecé a trabajar como maestra no sabía cómo hacer las cosas”

Empezaste siendo maestra de escuela pública en Pensilvania. ¿Cómo describirías la realidad social de esos centros?

Mi primer trabajo como maestra fue en un par de escuelas. Eran escuelas de tipo fábrica, con 2.000 o 3.000 estudiantes y una financiación muy desigual. Antes había empezado en una escuela de New Jersey en la que no había casi ninguna financiación ni libros en la biblioteca. Tenía que inventarme lo que podía enseñar a los estudiantes.

Estas desigualdades en Estados Unidos han sido abordadas por ley, pero lo que también descubrí cuando empecé a trabajar como maestra es que, cuando me preparaba para dar clase, no sabía cómo hacer las cosas. No sabía lo que tenía que hacer. Esto me relaciona con la necesidad de tener guías y referencias para los profesores que comienzan.

El diseño de la escuela tampoco me permitía cuidar a los estudiantes que tenían más problemas. Es necesario identificar las necesidades de cada uno de los estudiantes.

Equidad y calidad: una falsa disyuntiva

A menudo se presenta una tensión entre equidad y calidad educativa. ¿Realmente son incompatibles?

Es falso que, para tener excelencia, el sistema deba ser menos equitativo. Para tener excelencia debes priorizar inversiones que personalicen el aprendizaje y que permitan dar a los estudiantes lo que necesitan.

No se trata de dar exactamente lo mismo a todo el mundo. Cada cerebro es diferente y no hay ningún estudiante que aprenda de la misma forma que otro. Debemos pensar cómo podemos enseñar al alumnado de una forma más flexible.

¿Podemos decir, pues, que a menos equidad, menor calidad educativa?

Podría ser así, pero también puede darse el caso de que haya mayor equidad y una calidad baja. El dinero se puede gastar de forma equivocada. Es necesario invertir los recursos en las cosas que importan.

Muchas veces se ha asumido que la igualdad significa hacer lo mismo para todos. Pero la equidad implica reconocer las necesidades diferentes e invertir los recursos allá donde son más necesarios.

«Es falso que para tener excelencia el sistema deba ser menos equitativo.»

En California esto ha supuesto un cambio muy sustancial. También es necesario dotar al personal docente y directivo para que pueda diseñar escuelas que presten más atención a las necesidades específicas del alumnado. Y es necesario darles la formación necesaria para identificar estas necesidades. Cuando hacemos todo esto, veremos resultados más equitativos y mayor calidad.

Las desigualdades afectan a todo el sistema

¿Las desigualdades sólo afectan a las oportunidades de los alumnos que las sufren o pueden acabar reduciendo la calidad de todo el sistema educativo?

Si no prestamos atención a las necesidades de cada estudiante, esto afecta al resto: afecta a la escuela, afecta al alumnado y afecta también a lo que ocurre en la sociedad alrededor de la escuela.

No se puede segregar o aislar un problema y decir que sólo afecta a aquel alumnado. Aislar a una parte del alumnado no mejorará los resultados.

¿Y hasta qué punto el propio sistema educativo puede reproducir o amplificar estas desigualdades?

Una parte importante es cómo diseñamos las políticas y cómo distribuimos los recursos. Existen muchas líneas de financiación que funcionan por categorías, con partidas muy específicas. Esto puede ser poco eficiente.

«Aislar una parte del alumnado no mejorará los resultados.»

Es necesario reducir el número de partidas y permitir que las escuelas trabajen dentro de la comunidad para decidir cómo pueden destinar mejor estos recursos.

¿Qué papel puede tener el profesorado?

En Cataluña a menudo pedimos a los centros y al profesorado que corrijan desigualdades que se reproducen en la sociedad. ¿Qué pueden hacer realmente los docentes frente a estas realidades?

Si pensamos en un sistema de políticas como un triángulo, en lo alto está la idea de centrarse en un aprendizaje que tenga sentido. Luego tenemos la capacidad profesional para implementar este sistema y, finalmente, los recursos para que todas estas cosas se puedan producir.

Hay cosas que los profesores pueden hacer en el aula si existe una estructura y un sistema que les permite hacer más. Cuanto más puedan hacer más harán.

En California, por ejemplo, hemos trabajado para que las escuelas tengan más recursos cuando concentran alumnado con necesidades complejas. También hay trabajadores sociales, gestores comunitarios, profesionales de la salud mental y otras figuras que pueden apoyar a las escuelas.

Es necesario crear un entorno que permita al profesorado y al personal directivo llevar a cabo estos cambios. Y también hay que apoyarles para que puedan aprender cómo ayudar mejor a sus alumnos.

Formar al profesorado para enseñar, no sólo para cubrir el currículum

¿Qué condiciones deben reunir las políticas educativas para que se puedan llevar a la práctica?

Es necesario formar mejor al personal docente y directivo. Hemos estado trabajando también sobre cosas que se dan por sentado y que se incluyen en el currículo sin estar necesariamente basadas en evidencia científica, y hemos querido reorganizarlas.

Queremos que el personal docente esté en las aulas mientras estudia, no sólo cuando ya ha terminado su formación. Que pueda compartir espacio con profesorado experto. Lo mismo ocurre con el personal de dirección. Y se necesita dinero para hacerlo.

También es necesario que los profesores puedan demostrar y evaluar su capacidad docente: diseñar una unidad de aprendizaje, enseñarla, grabar qué hacen en el aula y aportar evidencias sobre el aprendizaje de los estudiantes.

“Cubrir el currículum no es lo mismo que enseñar.”

Cuando enseñas al profesorado a hacer todas estas cosas y autoevaluarse, tiene las bases necesarias para ejercer su profesión.

Hay mucha formación que no está suficientemente centrada en el alumnado, sino que enseña a los profesores a cubrir el currículum. Pero cubrir el currículum no es lo mismo que enseñar. Es necesario enseñar al personal docente a enseñar y darle herramientas para autoevaluarse y adaptar el currículum cuando sea necesario.

También es necesario formar mentores para las diferentes materias y pasar de una formación unidireccional, en la que alguien explica cosas a los profesores, a una formación colaborativa y multidireccional.

PISA y la capacidad lectora

Hablemos de PISA. Los datos de Cataluña de esta edición no son representativos ni comparables, pero los resultados del conjunto del Estado español muestran un descenso importante en comprensión lectora. ¿Resultados como éstos pueden alimentar el rechazo hacia las políticas de equidad?

Ciertamente habrá personas que pensarán que la igualdad es el problema y que la culparán de todos los males. Pero es importante mirar lo que está pasando con los sistemas de evaluación.

En Estados Unidos hacemos muchas evaluaciones y tenemos un sistema que proviene de una tecnología de los años cincuenta. Hacemos pruebas a cada alumno cada año y esto nos da valiosa información para la investigación.

«Debemos aprender a aprender ya interactuar con el conocimiento.»

Sin embargo, en lectura muchas pruebas consisten en leer párrafos muy cortos e identificar su respuesta correcta. Nosotros hemos querido elaborar pruebas que permitan ver cómo los niños y niñas conceptualizan el conocimiento y van más allá de un currículum basado en la memorización: que puedan analizar, comprender, resolver problemas y comprobar si lo han hecho bien.

¿Esto también implica repensar qué y cómo evaluamos?

Sí. Deberíamos cambiar los sistemas de evaluación y también los sistemas de elaboración de los currículums educativos.

Ahora estamos en 2026 y toda nuestra sociedad y nuestra economía están cambiando. No podemos memorizar todo el conocimiento que existe. Debemos aprender a aprender y a interactuar con el conocimiento.

También existe un problema de estandarización en un contexto en el que el alumnado es muy diverso. Hay muchas disfunciones que se generan cuando intentamos aplicar el mismo modelo a todo el mundo.

La inteligencia artificial obliga a repensar el aprendizaje

¿Qué papel juega la inteligencia artificial en esa transformación?

Si no tienes ningún tipo de orientación sobre cómo utilizar la inteligencia artificial, puede hacerte todo el trabajo. Las personas que lo utilicen sin límites pueden tener problemas.

También estamos viendo la aparición de programas de voz a texto, de texto a audio y otras muchas tecnologías. No sabemos exactamente hacia dónde nos llevará todo esto.

Pero sí que sabemos que hay muchos estudiantes de 15 años con problemas de capacidad lectora. Cuando hablamos de lectura crítica y de pensamiento sobre lo que han leído, esto nos lleva también a repensar cómo se diseña y cómo funciona el currículum escolar.

Quizá debería haber más orientación por parte de los gobiernos sobre el uso de la inteligencia artificial. Hay que proteger a la infancia mientras está desarrollando sus capacidades básicas. No podemos descargar su capacidad cognitiva desde el principio.

La inteligencia artificial nos permitirá obtener información muy rápidamente, pero es necesario ser críticos y tener pensamiento crítico para analizar y evaluar esta información.

La educación pública ante los cambios políticos en Estados Unidos

En Estados Unidos, la inclusión, la equidad e incluso la idea de educación pública se han convertido en objeto de confrontación. ¿Qué está pasando?

La situación actual en Estados Unidos está marcada por las políticas de la administración Trump. Esta administración ha intentado modificar la orientación de la educación y ha cuestionado políticas relacionadas con la diversidad, inclusión y equidad.

Sin embargo, muchas de las cosas importantes no han cambiado. Somos un sistema de estados y cada estado tiene derecho a gestionar la educación, aunque debemos cumplir las leyes federales.

También ha habido una importante respuesta en los tribunales. Se han intentado cancelar programas y financiaciones, pero en varios casos los tribunales han determinado que estas medidas no podían aplicarse porque los programas o el dinero habían sido aprobados por el Congreso.

¿Y qué ha supuesto concretamente el intento de desmantelar el Departamento de Educación?

Se han despedido a muchas personas del Departamento de Educación y se han intentado cancelar varios programas. También se retiró de la página del Departamento información sobre educación especial.

Esto ha generado mucha disrupción. Hay programas a los que se les ha retirado financiación y que después han recuperado estos recursos por decisión judicial.

Esta batalla sigue viva y, mientras, hay mucha resistencia en todo el país.

La doble red: pública y concertada

En el caso de Cataluña, ¿crees que la convivencia entre la red pública y la red privada-concertada puede impactar en la equidad del sistema?

Depende de cómo se regule y de cuáles sean las políticas sobre las escuelas privadas.

Si las escuelas privadas deben aceptar a cualquier alumno que quiera entrar, deben seguir unas reglas y unos valores que también se aplican a las escuelas públicas. Algunas escuelas privadas reciben ayudas públicas y, en estos casos, es importante saber qué normas deben seguir.

«Si las escuelas privadas no responden a los derechos de la infancia o no garantizan oportunidades para toda la infancia, pueden convertirse en una fuente de desigualdad.»

Si no responden a los derechos de la infancia o no garantizan oportunidades para toda la infancia, pueden convertirse en fuente de desigualdad. Pero también pueden ser una fuente de diversidad de oportunidades, dependiendo de cómo se gestione el sistema.

Una coalición en defensa de una educación pública, inclusiva y equitativa

Ante los peligros que representan las políticas contrarias a la equidad, ¿habría que articular una coalición en defensa de una educación pública, inclusiva, equitativa y de calidad?

Sí. Es el proyecto de la democracia, precisamente hacer esto.

Las cosas son más difíciles en todas partes y hay una falta de conocimiento sobre cómo se han formado nuestras democracias y lo difícil que es preservarlas. Pero nosotros debemos organizarnos.

Debemos defender una educación que garantice oportunidades y debemos ser capaces de trabajar conjuntamente.

¿Quién debería formar parte de esta coalición? ¿Familias, profesorado, gobiernos?

Me gustaría poner el ejemplo de las escuelas comunitarias de California.

Empezamos este proyecto en 2021, en medio de la pandemia. Una parte de los requisitos era que la comunidad debía reunirse para diseñar qué necesitaba. Esto implicaba analizar las necesidades e involucrar a padres y madres, familias, educadores, administración y otros actores.

Fue un proceso de definición conjunta de cómo debían ser estas escuelas. Muchas trabajaban con organizaciones comunitarias que realizaban actividades dentro de la escuela. Esto se ha convertido en una fuerza para transformar el sistema educativo y garantizar un mayor compromiso.

Hemos visto a personas de muchos lugares diferentes trabajando juntas: educadores, familias, personas con trayectorias y lenguas diversas. El compromiso y la forma de involucrar a todo el mundo han sido muy importantes.

Escuelas comunitarias: una reforma de abajo hacia arriba

¿Qué podemos aprender de esa experiencia?

Lo que estamos viendo es que las escuelas pueden rediseñarse con el apoyo necesario para que mejor respondan a las necesidades de su comunidad.

Se trata de un apoyo de arriba hacia abajo para una reforma que va de abajo hacia arriba. Hay que involucrar a las personas de la comunidad y permitir que el personal docente y los educadores rediseñan las escuelas.

“Hay que involucrar a las personas de la comunidad y permitir que el personal docente rediseña las escuelas.”

La educación pública se está transformando porque ya no puede seguir siendo tan estandarizada como durante cien años. El mundo está cambiando muy rápidamente y la escuela también debe evolucionar.

Ante la incertidumbre, más comunidad

¿Y cómo conecta todo esto con el momento social que vivimos?

Hay mucha incertidumbre. Hay trabajos que desaparecen y otros muchos que cambiarán en los próximos años. La gente tiene miedo de lo desconocido y de no saber qué pasará.

La antipatía hacia la igualdad y la diversidad que vemos aparecer en diferentes sociedades tiene que ver, en parte, con ese miedo y esta incertidumbre.

«La respuesta al miedo y la incertidumbre debe ser crear más comunidad.»

Es necesario encontrar una respuesta colectiva. La respuesta al miedo y la incertidumbre debe ser crear más comunidad. Debemos inventar cosas conjuntamente e implicar a las personas en las transformaciones que afectan a sus escuelas ya sus comunidades.

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