«Repetir curso». Esta medida, prevista para alumnos que no alcanzan un determinado nivel de conocimientos y competencias, aparece con frecuencia en la opinión pública, aunque hace tiempo que la investigación internacional ha evidenciado las consecuencias negativas que tiene generalizarla; no sólo para quien repite, sino para todo el sistema educativo.
A partir de los malos resultados en las pruebas PISA, han aflorado voces que relacionan los malos resultados con la eliminación de la repetición de curso (aunque en España se repite el doble que en la media de la OCDE). Reivindican una aplicación más severa, a menudo como icono del nivel de exigencia y como receta sencilla para problemas especialmente complejos.
La repetición es una medida negativa para todos
En términos generales, los distintos indicadores educativos señalan que la repetición de curso acaba convirtiéndose en una medida ineficiente, injusta y cara.
Es ineficiente porque no repercute en una mejora de resultados de los y las estudiantes que repiten e incrementa las probabilidades de Abandono Escolar Prematur. De hecho, repetir puede suponer una pérdida de aprendizaje de unos 3 meses para la persona que repite, según diversa literatura internacional (4 en secundaria, donde es más dañina, y 2 en primaria). Además, con un coste aproximado de unos 1.500 millones de euros en España también se puede concluir que es, encima, una medida cara.
Ser pobre multiplica por 6 la probabilidad de repetir
La repetición de curso es también una medida injusta. Se ceba especialmente con los alumnos con mayor vulnerabilidad por quienes, además, hay menos alternativas educativas como consecuencia de las fuertes desigualdades en el acceso a complementos educativos como las actividades extraescolares o de refuerzo de verano, o la ausencia de un sistema de becas, entre otros. Mientras, los últimos resultados de las pruebas de competencias básicas apuntan a que el repunte en la recuperación de aprendizajes llega, especialmente, por la mejora del alumnado con peores resultados.
Pero el alumnado vulnerable no sólo sufre con mayor intensidad los efectos negativos de repetir, sino que los datos demuestran que, con un mismo nivel competencial, al alumnado vulnerable se le suspende y se le hace repetir más que al resto; hasta el punto de que, en Cataluña, ser pobre multiplica por 6 la probabilidad de repetir (en España, por 4); ser inmigrante o ser hombre la multiplica por 2, tanto en Cataluña como en el conjunto del estado, según Save the Children.
En Cataluña se repite menos pero se consolidan las desigualdades
Como recogen el último informe Education at a Glance de l’OCDE (septiembre 2024) y el último Informe PISA (diciembre 2023), en España se repite de media el doble (6,5%) que en los países de la OCDE (3,2%).
En Catalunya se repite tres veces menos que en el Estado y, teniendo en cuenta las acreditadas consecuencias de la repetición, ésta es una buena noticia. En cuanto a la ESO, Cataluña tiene niveles de repetición a los 15 años elevados en comparación con la Unión Europea, aunque a nivel estatal es la comunidad autónoma con los porcentajes más bajos y las tasas de idoneidad (alumnos que no han repetido ningún curso) más altas (96,6% a los 10 años y 88,7% a los 15).
Por un lado hay que tener en cuenta que esta reducción coincide con una tendencia de cierta contención en indicadores como el Abandono Escolar Prematuro (14,8%) o los alumnos que ni estudian ni trabajan (15%), que igualmente se mantienen a unos niveles estructuralmente inadmisibles. Un buen comportamiento comparado del sistema en lo que se refiere a las transiciones educativas a lo largo de la escolaridad obligatoria supone una buena base para combatir el abandono.
Por otra parte, la repetición también consolida desigualdades por origen que al mismo tiempo se corresponden con las desigualdades sociales en los resultados de aprendizaje (diferencias de entre 60 y 80 puntos a los resultados del alumnado con mayor y menor nivel socioeconómico, que no se reducen en Cataluña).
Repetir no es la solución pero tampoco hacer nada: hay alternativa

El Anuario de la Educación 2022 concluye que la repetición de curso es una medida con un impacto especialmente negativo y señala la rigidez de un sistema “que no aporta alternativas” para unos jóvenes que “acumulan suspensos y repeticiones, presentan señales de desvinculación con su proceso escolar, dejan los estudios de forma prematura o siguen linealidad”.
Pero si la repetición no sirve, ¿cuál es la solución? Evitar que las malas trayectorias se cronifiquen y revertirlas para mejorar todo el sistema, a la vez que garantizar oportunidades educativas a todo el mundo, pasa por identificar al alumnado o entornos en los que no se alcanzan las competencias y por un apoyo personalizado.

El informe Abrimos la Educación, que justifica la repetición únicamente en base a resultados de una evaluación continua, de progreso y personalizada, concreta algunas medidas alternativas para acompañar a la promoción automática. Por ejemplo vincular la evaluación recogida a un posterior seguimiento y acompañamiento, así como ofrecer al alumno y su familia un retorno globalizado sobre su progreso con planes personalizados para verano. También la evaluación al inicio de curso, con una adaptación rápida de los contenidos de aprendizaje, y ajustar dispositivos y medidas adicionales” (SEP, PIM, refuerzo escolar, aulas de acogida y soporte lingüísticos, tutores especializados…) e “intensivas” (SIEI, SIAL, UECs…) en el marco del Decreto de escuela inclusiva.
Así pues, programas de acompañamiento inicial, apoyos adicionales durante el curso (individuales para quienes tienen dificultades pero también colectivos en aquellos centros con mayor complejidad) y programas de apoyo intensivos durante el verano (que pueden combinar ocio y refuerzo) para aquel alumnado con bajas competencias con riesgo de repetir.
- MONOGRÁFICO: Recuperar los aprendizajes en clave de equidad
Combinación de estrategias en el marco de la escuela inclusiva

El informe ¿Qué funciona en educación? explica que un sistema inclusivo de atención a las necesidades mejora resultados académicos y competencias sociales y reduce el abandono del alumnado con dificultades de aprendizaje. Lo concluye a partir del análisis de las diferentes medidas de apoyo a las necesidades y de diversificación curricular en el marco del decreto de escuela inclusiva, que fijaba el objetivo de ubicarlas todas en un único sistema para todo el alumnado.
Este sistema parte de tres niveles de intervención: Medidas universales para todo alumnado, adicionales, flexibles y habitualmente en grupos reducidos (como las aulas de acogida) o intensivas, extraordinarias y con frecuencia individualizadas. El informe concluye que la combinación de medidas tiene un efecto positivo, reduce la desmotivación y el abandono, pero que en Catalunya queda mucho camino por recorrer para hacer realidad un sistema inclusivo que lo haga de forma efectiva y ajustada a las necesidades de los centros.
Desarrolla la importancia de partir de un enfoque preventivo (más medidas universales y adicionales disminuyen la necesidad de intensivas), de un buen sistema de detección y diagnóstico de necesidades y de monitorización del progreso, de priorizar el trabajo individual o en grupos reducidos y de disponer de profesionales especialistas suficientes, entre otros.
Especifica que medidas adicionales como la diversificación curricular por alumnado con dificultades parciales de aprendizaje reducen el absentismo y el abandono cuando prevén tutoría y refuerzo académico o tienen una orientación profesionalizadora. También que medidas intensivas como la escolarización compartida o las unidades de educación especial mejoran las competencias cognitivas y conductuales del alumnado con mayores dificultades cuando se aplican de forma temprana y personalizada, duran más de un curso e incluyen trabajo socioemocional.