Beca + Secundaria: respuestas para luchar contra la pobreza infantil

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06/05/2024

La falta de oportunidades educativas impide que se rompa el círculo hereditario de la pobreza, una precariedad que arrastra a vivir de forma indigna a una generación tras otra sin que parezca que tenga freno. España vuelve a tener el deshonroso honor de sacar la peor nota de pobreza infantil de toda la UE. Así lo recoge el último informe de Unicef ​​que acaba de publicarse y asegura que 20 millones de niños (uno de cada cuatro) están en riesgo de pobreza o exclusión social en los países de la UE.

De estos niños, niñas y adolescentes más de 2 millones viven en España y más de 400.000 en Cataluña. De hecho, la última Encuesta de Condiciones de Vida muestra un nuevo incremento de la pobreza infantil, que afecta a 1 de cada 3 niños y niñas catalanas. No tener cubiertas las necesidades más básicas impacta en cada una de las personas del hogar que se encuentra en situación de vulnerabilidad, pero sobre todo toca en la infancia y en su capacidad de acceder a una educación de calidad y, de paso, en sus perspectivas de tener un futuro esperanzador.

No sólo es alarmante la tasa de pobreza infantil, lo es también la cifra de abandono escolar. En Catalunya, llega al 14% (última de 2023) y es también uno de los porcentajes más altos de la Unión Europea, por encima de la media española, que es del 13,6%, y de la europea (9,6%). En este contexto, el sistema de becas integral, que plantea la Fundación Equitat.org, y desde una mirada del modelo de educación 360, es una herramienta fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades y abordar las desigualdades socioeconómicas que perpetúan este círculo de la pobreza.

«El sistema de becas integral es una herramienta fundamental para abordar las desigualdades socioeconómicas que perpetúan el círculo de la pobreza».

Las entidades sociales defendemos que el planteamiento de las becas de secundaria debe ir más allá de proporcionar un apoyo económico al alumnado en una situación de mayor vulnerabilidad. Debe garantizar una mirada holística que tenga en cuenta que el niño es el titular del derecho y que incluya medidas como la asignación económica modulable, un buen programa de acompañamiento y orientación (como la mentoría) y un acceso ágil y sencillo. De esta forma, no sólo se aligeraría la carga financiera de las familias, sino que también se incentivaría la continuidad educativa.

Es primordial subrayar que el concepto del niño como titular del derecho implica que la prestación, como la beca + Secundaria, debe ir dirigida al niño independientemente de los comportamientos o circunstancias de su familia. En el marco de la Convención de los Derechos del Niño, esto significa que las políticas y programas deben tener en cuenta las necesidades y perspectivas de los niños y niñas, incluyendo el acceso a una educación de calidad independientemente del contexto socioeconómico de su familia. A través de este enfoque, se garantiza que ningún niño sea penalizado por factores que se encuentran fuera de su control.

A la hora de diseñar este sistema, también consideramos que debería tenerse en cuenta el fenómeno del non take-up, es decir, personas que, a pesar de cumplir con los requisitos de acceso a una prestación social, no acceden por diversas razones, entre ellas, la falta de información, el desistimiento o la estigmatización. Para superar estos obstáculos, las organizaciones del tercer sector apostamos por medidas como una identificación más efectiva de los beneficiarios, disponer de una información clara y accesible y establecer requisitos de solicitud rápidos y objetivos, como señala un informe propio de la Mesa de entidades del Tercer Sector Social de Cataluña.

«El planteamiento de las becas de secundaria debe ir más allá de proporcionar un apoyo económico al alumnado en una situación de mayor vulnerabilidad, debe garantizar una mirada holística».

Si la administración pública asume el reto de desplegar esta propuesta de Beca + Secundaria (como se ha propuesto al Gobierno dentro del trabajo que se está haciendo de la Estrategia contra la Pobreza Infantil), creemos que este compromiso reforzaría el avance hacia un sistema de garantía de ingresos mínimos real y efectivo para asegurar una vida digna y romper con el ciclo. Por tanto, invertir en un sistema de becas integral es invertir en el futuro de Cataluña. Por eso, es necesario que las administraciones públicas hagan un frente común para reducir el abandono escolar prematuro y alcanzar el objetivo europeo del 10%. Garantizar la continuidad educativa es un paso crucial hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

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